lunes, 16 de diciembre de 2024

Prendería el mundo en llamas 
si dispusiera de una cerilla 
y éste fuera una bola de ramas secas. 

Y aunque si tengo las cerillas, el mundo no es precisamente un bola de ramas seca… 
y además tiene demasiada agua como para incendiarse, al menos si lo hiciera desde el exterior. 

En estos días, mi interior es como una Supernova, pero congelada.
Una explosión inminente paralizada a justo un segundo de estallar. 
Una sensación incontenible y a la vez atrapada.
Un grito tan ahogado que destruye las profundidades de mi ser. 


Porque existen libros que prohibiría y autores que censuraría.
Porque hay historias que deberían penalizarse por haber sido escritas.
Y lo expreso desde mi rabia más profunda y a través de mi más Puro Egoísmo.
Desde la HERIDA que me supura, desde la inconsciencia que nubla a la Conciencia.

Me harta que nos intenten hacer creer que vamos a ser Felices.
Me la repatea la Espiritualidad y su afán por ser “Mejores Personas”.


Se supone que el Orden precede al Caos y viceversa.
Pero mi sensación es que vivimos en un Caos constante y que el Orden es el maquillage con que el que lo disfrazan. Con el que nos engañan… 

Estoy cansada… Como muchos, o como CASI todos, -supongo- los que BUSCAMOS EL Sentido.  Y en momentos así no puedo dejar de preguntarme: ¿para qué puñetas continuar?

¿PARA QUé?

¿Para una estabilidad mental de un par semanas?
¿Para CREER que SI ES POSIBLE durante un tiempo BREVE e indefinido?
¿Para destruir lo construido y luego volver a empezar? Otra vez… desde el principio?
¿Y así continuamente en un ciclo que no tiene fin?
¿Porque La Vida es así, sin más? ¿Este es el Juego?
Venga ya!  No me jodas!



Cuando se habla sobre un periodo de tiempo -en el asunto que nos acomete hoy hablamos de uno de tres años- éste puede sentirse como muy corto o muy largo, dependiendo, obviamente, de aquello que englobe… un romance, un encarcelamiento, un contrato laboral digno, una pandemia... Incluso para una enfermedad tres años es un periodo muy relativo, (dependiendo si la curación debía ser pronta o muy larga).

Pero para mi, estos tres años que llevo “viviendo” -sobreviviendo-, han sido como la Eternidad. La Eternidad JAMAS Deseada… Un tiempo que no discurre, un acontecimiento que no sucede. Un bucle agonizante e interminable.

Y SIEMPRE que empiezo a CREER que esta eternidad ha llegado al inicio de su final, que el tiempo vuelve a brindarme oportunidades en las que la Vida cobra sentido, que puedo hablar de ello como una etapa de mi vida… TA-DA! Resulta que solo era un espejismo… UNO de esos de miles posibles futuros remotos proyectado por el optimismo puntual de la temporada!


Y es precisamente por estas Mierdas Mentales que ya NO QUIERO CREER.
Es por esto, por lo que no me puedo permitir soñar. 

Y AQUI estoy hablando por mi y de mi. Y a lo mejor también por muchos sin yo saberlo.
Y desconfío totalmente que está sea la forma correcta de abordar la situación. 
La NEGACIÓN no me parece una opción realmente sensata, pero SI ES la que me ayuda a poder ACEPTAR esta realidad actual. 

En el balance de mi memoria, han quedado conservadas demasiadas desilusiones.
Y la estructuración mental que he tenido que reconfigurar para lograr sobrevivir en estos últimos tres años, me ha consumido las ganas de soñar y las capacidades de creer.

Así que cuando leo sobre dichas y maravillas siempre acabo concluyendo que

El MUNDO es una ESTAFA.

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