Son todo palabras vacías.
Un escondite mental que aparenta silencio.
Una falsa quietud que alberga inconformismo.
Una comodidad que duele.
Frio. Vacio. Silencio.
Sobrepensamiento.
Humo intermitentemente eterno.
Soy incapaz de liberarme.
De exponer al exterior,
lo que por dentro me carcome.
Desprender el Miedo de mi ser
y abrazar la dicha venidera.
No importa que estación sea,
Ni si reina la lluvia o el sol.
No importa si viento todo lo agita,
No hay desgarre que lo arranque.
Está en mi piel, en mi sangre,
en mi mente, en mi ADN.
Frio. Vacio. Silencio.
Sobrepensamiento.
Humo intermitentemente eterno.
Son todo palabras vacías.
Un escondite mental que aparenta silencio.
Una falsa quietud que alberga inconformismo.
Una comodidad que duele.
Destituir al Miedo de mi ser
y creer en la dicha venidera.
Se trata de un Conquistador Total,
Elegido como Emperador recurrente,
Por ser un Dictador irrevocable.
No hay consuelo, no existe el antídoto.
Ningún remedio disuelve su maldición.
Es imposible llevar a cabo una destrucción
Porque no hay opción de una nueva creación.
Frio. Vacio. Silencio.
Sobrepensamiento.
Humo intermitentemente eterno.
Todo un vacio de palabras sin sentido.
En un silencioso refugio dentro de la tempestad mental.
Donde la quietud postulada frente a los camino andados.
Aflora sin cesar el sufrimiento por ser incapaz de avanzar.
El Miedo se funde con mi Ser,
en un abrazo donde la dicha,
se queda fuera del lugar.
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