Me explico:
Cuando te subes a la cama para acostarte a mi lado parece que se trata de otra persona y no de un felino domestico.
Cuando te subes a la mesa del escritorio para dormitar invades el 75% del espacio, dejando solamente libre el hueco del ordenador y del cenicero, sin mas espacio para que yo pueda disponer de la mesa. Además eres ya tan vago que ni tan siquiera te molestas en perseguir el bolígrafo mientras escribo....
Cuando te subes a mi regazo, para pedir que te acaricie y disfrute de
tu compañía y calor (en invierno), no pasan mas de 5 minutos y ya siento
las piernas entumecidas, por no mencionar que parece que las he perdido
después de 15 minutos.
Se que parte de la culpa es mía por no prestarte la atención debida, pero admite que tu tampoco has sido nunca un gato inquieto... Así que, sintiéndolo mucho, desde hoy estás a Dieta.
Te Quiere y por eso lo hace, tu dueña.
("O el humano del cual eres propietario", como tu dirías.)
Se que parte de la culpa es mía por no prestarte la atención debida, pero admite que tu tampoco has sido nunca un gato inquieto... Así que, sintiéndolo mucho, desde hoy estás a Dieta.
Te Quiere y por eso lo hace, tu dueña.
("O el humano del cual eres propietario", como tu dirías.)
3 comentarios:
seguro que te lo agradecería si los gatos tuviesen la capacidad de agradecimiento.
Jajajajajaja
Venga Kiffi... ;)
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