Me acuerdo de la playa…
Me acuerdo que el mar, descansando bajo un sol descendiente, me susurraba al oido.
Me acuerdo de tu mirada entrecerrada observándome, paciente… fingiendo calma.
Era una cálida tarde de primavera, lejana al invierno, próxima al verano.
Tras una noche sin apenas haber dormido, todavía podía percibir y disfrutar de los resquicios de lo consumido hacia ya varias horas.
Me sentia flotar… ligera, jovial y deseosa de ti.
Sentados frente a frente, entrelazando miradas, nuestras bocas se buscaron.
Suavemente, tiernamente, acercando nuestros cuerpos beso a beso.
Tu mano me sujetaba mientras me acariciabas la mejilla..
Mi mano te retenía mientras se abrazaba a tu cuello.
El minutero del reloj avanzaba y nuestros besos no cesaban.
Solamente las sonrisas de vernos otra vez cómplices ofrecían pausa.
Adultos anhelando volver a los veinte.
Jóvenes en cuerpos crecidos y cansados.
Transeúntes siendo espectadores de nuestra autenticidad brillando sin miedo alguno.
Eramos los protagonista de todas aquellas románticas películas que alguna vez vimos.
El espacio y el tiempo giraba a nuestro alrededor prendiendo nuestra ya conocida pasión.
Esa pasión que siempre nos mantuvo unidos.
La que nos condujo a una larga y sincera amistad.
GRACIAS.
Por las ocasiones en las que me dejaste abrazarte el corazón.
GRACIAS.
Por todas las veces donde me llenaste el alma con tu lasciva calidez.
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