sábado, 21 de septiembre de 2013

Ghosts

  Los fantasmas han vuelto.

  Estan ahi cuando apago las luces, rodeando mi cama custodiada por el gato. Siento su presencia en cada esquina oscura de la habitación, puedo verlos cada vez que cierro los ojos y ya conozco su posición exacta. En la puerta de la entrada, detras de la pared, en la otra puerta, en la esquina del escrito, al lado de la ventada y justo al lado de la mesita de noche... Estan esperando... porque prisa no tienen, quietos y a veces sonrientes, me observan mientras se deleitan jugando a crearme insomnio, ansiedad y pesadillas.
  Gracias a la racionalidad que aun puedo utilizar en esos momentos, consigo el valor suficiente para levantarme, encender la luz e ir al baño cuantas veces me haga falta, que no son pocas debido a la cistitis originada por los nervios. Pero siempre con el corazón latiente y con la idea fija de lo que puede ocurrirme por el atrevimiento a salir de entre las sabanas.

  Estan ahi desde hace unas semanas, al principio solo era uno, pero desde hace unos dias se han multiplicado... Crei que mi depresión era consecuencia de la habitación donde dormia antes. Donde habia llorado durante tantas noches continuadas, donde la luz apenas entraba si no habria la ventana, donde la humedad de la lluvia habia entintado de manchas verdes casi toda una pared. Fue ahi donde empece a padecer miedo por las noches y a causa de ello a sentir como una oscuridad me hacia compañia. Primero quieta y a distancia, pero estoy segura que al cerrar los ojos se encontraba a centimetros de mi cara.

  Se que yo los he llamado. Mi depresion intermitente y mi energia negativa, mintiendo al decir que son un producto de la enfermedad que me causa el amor, mas la ayuda de mi cerebro maltratado por el consumo de drogas, demasiado frecuente en estas ultimas semanas y estacionado no por gusto propio, han formado un ambiente oscuro, triste y perfecto para su cobijo. Puede que su presencia sea una materalización de mis pensamientos. Concentrados en cortar con todo aquello que me rodea y me aporta vida para poder desaparecer de la realidad en donde existo. Me aterroriza la tortura física, pero confio en su metodo mas practico; el paro cardiaco por susto.
  

 No os estoy contando un cuento, ni tengo los pelos como escarpias por gusto...


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