No quería que Mayo acabara sin haber publicado ninguna entrada.
Y el placer de estar saboreando una piruleta me está distrayendo enormemente del proposito.
Llevo días queriendo escribir, formando las frases en mi mente y dejando que ahí se desvanezcan.
Pero también ha coincidido, curiosamente, que en las contadas ocasiones en las que tenía una tema que me apetecía abordar y descuatizar, la icónica Carrie de Sex and the City ya lo hacia por mi en el capitulo que justo veía ese día…
Este hecho, puede motivar a ciertas personas a desprenderse de sus baratas excusas y echarle bolas al proposito, para vivir en primera persona aquello que han visto que otros hacian y que ellos también querían hacer.
Pero en mi caso, no es así…
Una vez EXTERIORIZADO el dilema mental, sea de la forma que sea, el cometa deja de brillar en el cielo.
Mayo ha durado lo que un cigarrillo olvidado dura en un cenicero…
Puede que incluso mas de lo que me dura a mi una cajetilla.
Ha sido benevolo en comparación a Abril, pero tampoco ha sido ningún bonachón.
Y creo que para la menstruación del mes de Junio el ovulo que deseche nunca hubiera llegado a ser un embrión, primero porque no practico el sexo por mucho que hable de él y segundo, porque la libido que acompaña al periodo fertil ha sido muy vanilla…