Tiempo atrás, cuando me encontraba, sin yo todavía saberlo, justo en la entrada del pozo que formaria la columna vertebral de mi vida durante estos ultimos años, en medio de una conversación tan trascendental como cómica, supe por primera sobre eso que llaman las Horas Espejos.
No fue precisamente en aquel momento que mi interés se despertó, ya que las historias y las palabras de mi interlocutora me estaban dejando pasmada, que no anonadada. Depositando en mi memoria, un futuro recuerdo parecido a una sopa de letras de caracter mágico.
Tampoco recuerdo en absoluto, el preciso instante en que empecé a visualizar esas Horas Espejo en los diferentes relojes digitales de mi entorno… movil, ordenador, horno… incluso en el aparato del trabajo para ticar las entradas y salidas!
Y al principio me ilusioné, me alegré! Por fin formaba parte del clan.
Las señales Divinas se me enviaban a mi también!
Riamos todos juntos aqui, con respeto, pero riamonos.
Hasta que me fije, que siempre que aparecian esas horas alguna dificultad se presentaba en mi vida. Vale, a lo mejor no siempre siempre, pero si casi siempre.
Por lo que, tras mi ultimo berrinche existencial, en el cual rehuse de la Vida Espiritual que por ese entonses habia estado acometiendo, decidí transformar el concepto de las Horas Espejos abarcándolo desde un nuevo enfoque totalmente personal y opuesto al conocido. Considerándolo un presagio de mal augurio, del que nada queria saber.
Pero como todo en la vida vuelve, o casi todo, porque el sexo de momento no lo ha echo, al contrario que Mi Mierda, que nunca olvida regresar. Estas Horas Espejo también han vuelto. Después de haber sido despreciadas y desterradas al montón de creencias inutiles e irrelavantes que acumulo en alguna zona de mi cerebro, han resurgido incesantemente y se van iluminando en todos los relojes digitales que están a la vista de mis cansados ojos.
Volvieron hace unas pocas semanas… justo cuando el eclipse total de luna llena en virgo.
Está vez si me acuerdo.
Al principio fue solo una, en un momento totalmente aleatorio del día, la vi de imprevisto y al instante canté “Diablo!”. Del mismo modo y con la misma intención que al pronunciar “Jesús” tras un estornudo. Para reforzar así, mi nuevo autoconcepto de mal augurio por encima de la creencia popular.
Pero la situación a llegado a tal punto, que me visto en la tesitura de obviar pronuciar “Diablo!”, no vaya a ser que se me aparezca igual que Beetlejuice, de tantas veces que tendría que pronunciarlo debido a la plaga de Horas Espejos que ha irrumpido mi día a día.
Condenada estoy…
Ai Señor!
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Son las 21:21h cuando miro el reloj tras revisar la públicación.
D i a b l o !!