A pesar de saberlo. De que nos hayan avisado con anterioridad, nos creemos esas palabras... confiamos en esos gestos... nos ilusionamos con esos momentos.
Lo somos todo y nos convertimos eNmierda y en nada por ilusionarnos con un espejismo que convertimos en algo real por nuestra necesidad de querer.
Despues lloramos. Maldecimos y juramos no volver a caer.... Hasta que la historia vuelve a repetirse... y vemos otro espejismo, igual pero distinto.
Y asi andamos por el desierto, comiendo arena creyendo que es oro. En lugar de pararnos y cambiar el rumbo hacia otra direccion, donde de verdad reside el oasis.
Aquel que nos demuestra y refleja que lo somos todo, donde vive el sapo colorido y feo que esconde nuestra felicidad. Si al menos la arena fuera cristal, tendriamos ratos de agustera.


